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Veintidós años tardó la llegada de Final Fantasy VII a una consola de Nintendo, siendo una espera bien recompensada por los fanáticos, que rápidamente posicionaron el juego como uno de los más vendidos de la Nintendo Switch, y con mucha razón, ya que se trata de uno de los juegos más queridos de la franquicia y este port cumple con lo esperado.

Desde Midgar con amor

Final Fantasy VII se desarrolla en un misterioso mundo donde la energía vital es el soporte de la civilización actual, permitiendo el uso de energía ilimitada y avances tecnológicos increíbles. Un grupo denominado avalancha inicia una campaña para destruir los reactores de Shinra, la principal compañía tecnológica actual, dando fin al desgaste del planeta. Para impedir esto, la empresa comenzó a tildar a los revolucionarios como terroristas y emprendió una campaña contra ellos.

Cloud es un antiguo miembro de Soldado, el programa élite de seguridad de Shinra y, por cosas del destino, se une a Avalancha, siendo la "principal arma" del grupo ante la mejora armamentista de la empresa.

En una de las misiones, el grupo se tiene que dividir y Cloud conoce a Aerith, una chica vendedora de flores, que es descendiente de una antigua civilización y es buscada por los Turks, la guardia especial de Shinra, lo que hace que el Ex Soldado y la niña de las flores deban fugarse para encontrarse más adelante con los otros miembros de Avalancha, con quienes terminan huyendo de Midgar.

Al pasar un tiempo el grupo descubre que el verdadero enemigo del mundo no es Shinra, sino Sephiroth, el primer soldado creado por la compañía, quien ahora está enfocado en destruir el planeta, por lo que los héroes deberán buscar una forma de enfrentarlo e impedir que sus planes se lleven a cabo.

Una espera que valió la pena

Al tocar la versión de Switch, la primera impresión que puede tener el jugador es que esta continúa el hilo de las adaptaciones anteriores, pero a diferencia de las presentes en dispositivos móviles y la de PC, esta es la que se siente más natural de todas, dándole la sensación al jugador que está hecha a la medida.

En el modo televisor, el título corre mejor que la versión original y cuenta con un mapeado de controles óptimo para la consola, haciendo que el usuario se adapte de forma natural. Al usarlo de forma portable, la experiencia cambia y se siente más agradable que la versión original, porque te permite llevar la aventura donde quieras y continuarla justo donde la dejaste, algo que ni la versión de ordenador es capaz de ofrecer.

Por último, el título cuenta con las mismas ventajas de FFIX, permitiendo esquivar los enemigos aleatorios o correr el juego más rápido, pero cualquier aventurero de corazón no necesitará esto para disfrutar este clásico de los RPGs.

Final Fantasy VII en Nintendo Switch nos hace sentir que este título siempre debió llegar a la gran N, porque aquí la aventura no depende de logros, estrategias o guías para ser disfrutada, transmitiendo ese aire apasionante por conocer todo lo que se esconde, todo lo que nos cautivó cuando lo jugamos por primera vez, algo que muchas adaptaciones no alcanzan a lograr.